Mientras iba a la deriva, soñe.
En el lugar donde flotaba debajo de las aguas negras, oí el sonido mas feliz que mi mente podía conjurar, el mas hermoso, el único que podía elevar, el espíritu y a la vez, el mas espantoso. Era otro fruñido, un rugido salvaje y profundo, impregnado de la mas terrible ira.
El dolor agudo que traspasaba mi mano alzada me trajo de vuelta, casi hasta la superficie, pero no era un camino de regreso lo bastante amplio para que me permitiera abrir los ojos.
Entonces supe que estaba muerta ...
... por que oí la voz de un ángel pronunciando mi nombre a través del agua densa, llamándome al unico cielo que yo anhelaba.


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