lunes, 1 de junio de 2009

¿Estoy muerta? Abzurdah


Absurdas. Algunas de las cosas que se piensan antes de morir son ridículas. Un día antes de mi muerte planeada, decidí hacer todo lo que no había podido en mi vida inmediata. Tomé mis ahorros y fui al paseo de compras de Acoyte y Rivadavia. Compré las cosas que siempre había querido y que no había podido tener por miedo a quedarme después sin dinero para cosas importantes. Compré un almohadón con forma de corazón y un par de remeras que había visto unos días atrás. Salí llena de bolsas y fui a la peluquería: quería teñirme de rubio o plancharme el pelo con crema. Quería probar. En la peluquería me dijeron que era tarde, que volviese el día siguiente. Me hubiera encantado poder explicarles que no podía volver porque no iba a estar viva, pero era una historia demasiado larga y trágica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario